En muchas ocasiones, hay enfermedades que no tienen un origen físico, sino que son la somatización de un problema de tipo emocional. Sucede en algunos tipos de dolores, enfermedades cutáneas, asma, fobias, alergia, fibromialgia, problemas gastrointestinales… Lo cierto es que hay innumerables patologías que tienen un origen emocional.
Si un paciente siente un dolor en una parte de su cuerpo causada por la somatización de un problema emocional ¿Significa que el dolor no es real? Desde luego que es real el dolor. Lo que sucede, es que no se solucionará el problema con un analgésico.
Uno de los motivos por los que funciona la hipnosis, es porque te dirige al origen del problema emocional, atravesando las barreras del tiempo. Es especialmente interesante para aquellas personas que no son conscientes de la causa de su enfermedad. Pongamos por ejemplo a una persona depresiva crónica, que no entiende los motivos de su enfermedad y que en estado de hipnosis, revive una situación concreta de abandono durante su primera infancia, comprendiendo entonces, que sigue sintiendo en su edad adulta la misma sensación de abandono.
Otra razón muy importante por la que funciona la hipnosis, es porque el lado derecho del cerebro que rige nuestra parte emocional, es abstracto, simbólico y creativo. Es más efectiva una sesión de hipnosis que un razonamiento lógico que va dirigido al lado izquierdo del cerebro y puede no ser efectivo para una persona traumatizada.
En el estado de hipnosis se vuelven a vivir recuerdos, a veces olvidados, generando un estado de catarsis, de recuerdo intenso de experiencias dolorosas, solicitándole al paciente que vea la situación desde fuera para que no sufra demasiado.
La catarsis, es la razón principal por la que la hipnosis es terapéutica. En algunos casos, también puede usarse la PNL (Programación Neurolingüística), para hacer más efectivo el tratamiento.
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