no

A muchas personas les cuesta decir que no. Dicen que sí, cuando en realidad quieren decir no. Esto se produce por miedo al rechazo o por no hacer sentir al otro poco importante.

Puede que te sobrevenga una sensación de culpabilidad que hace que priorices las necesidades de los demás a las tuyas propias. Lo primero que tienes que plantearte, es si en realidad quieres colaborar con el prójimo. No es lo mismo una persona altruista que goza de ayudar a los demás, de aquel que no desea ayudar y dice que sí.

Recuerda:

No puedes abarcarlo todo. Si le dedicas tiempo a cosas que no quieres hacer, es posible que no puedas hacer cosas que son prioritarias e importantes para ti. Aunque lo intentes, no puedes complacer a todos.

No admitas chantajes emocionales y evita la culpa, la tristeza, halagos o intimidación de los demás. La realidad es que dedicas tiempo a todo el mundo menos a ti. No eres malo, ni egoísta.

Tu vida también es importante. Permanece firme, calmado y no te disculpes demasiado.